Esta es una breve y pequeña entrada de agradecimiento a una de las... cinco personas que leen este descargo semanal que es Mi Disyuntiva. Sí, las gracias a vos, Pato. Por tener la paciencia (¡Qué paciencia!) de leer las cosas que escribimos y nos mandan escribir y por si fuera poco te quedan fuerzas para comentar y sugerirnos cosas lindas. Visitamos el sitio que recomendaste y como habrás visto, estuvimos practicando algunas sugerencias. Nos gustó mucho de veras. Por eso, desde Mi Disyuntiva queremos mandarte un abrazo y dedicarte este post.
¡¡Gracias!!.
jueves, 28 de enero de 2010
martes, 26 de enero de 2010
Ouch! otro golpazo.
Honestamente ya no comprendo nada. Hace exactamente 2 horas, ni más ni menos, la página inicial de este blog figuraba con un PageRank de 2. Ahora muestra un 0. Sí, ya sé que soy un cero a la izquierda, pero según aprendí en la escuela, cuando me enseñaron a contar, entre el CERO y el DOS hay OTRO número que se llama UNO, y que es muy, pero muy, requete muy difícil llegar a uno sin pasar por el otro primero. Honestamente Google, creo que me volviste a golpear. Bajo, burdo, ruin. Me volviste a pegar y otra vez me dolió. No me importa. No voy a ser un "editor golpeado". Renuncio a Adsense. No pienso arrodillarme ante tu populoso poder. Calificame menos diez, no me importa. Sé que al menos mi madre y otros dos me van a seguir leyendo. Sniffff!!!
El costo de .... ¿estacionar?
Una espeluznante historia ocurrida en el día de hoy en pleno centro de la ciudad.
No es ninguna novedad que la inseguridad no es una "sensación térmica". Es como la Matrix, cuando salís de tu casa, la respirás, la ves, la sentís, la percibís, en todo aquello que hacés. En algunos casos, podés pagar un pequeño precio por la "seguridad" de tu vehículo, pero en otros, como el narrado hoy, no te vale de nada. No sé si es tu caso, pero en nuestra ciudad pululan sujetos que cuando estacionás tu moto, enseguida te atajan el paso diciéndo te "¡te la cuido!", sí, no es una pregunta, es una aseveración, indicando que cuando vuelvas tendrás que pagar algo. No me parece mal, dado que es la única fuente de ingreso de algunas personas de bien (que bien identificadas están también) que lamentablemente no han conseguido un empleo. Pero hay otros... que ¡ay Dios mío!, ¡cadas caras! (y aromas!) que dan miedo. Parecen capaces de afanarte algo si no les tirás unos pesos. En mi caso en particular, como debo realizar algunas visitas técnicas, se me ha agregado un rubro llamado: "Estacionamiento". Pongámonos a calcular. Un día promedio de cinco o seis servicios. Pongamos cinco. Son cinco estacionamientos. A $2 por estacionamiento (sin contar que algunos fantasmas te piden $5, no menos) son $10 en ese turno o mañana. Supongamos que a la tarde es igual, son $20 al día. Si repetimos la cuenta de lunes a viernes, me dan $100 en una semana. Si contamos que un mes tiene 4 semanas, tenemos 4 X 100= $400, ¡casi lo que pago por ADSL! ¡Pará un poquito.! ¡Y sólo conmigo! Y contando conque el parque de motos ha experimentado un crecimiento explosivo, ni hablemos. Esto nos lleva a la experiencia de hoy que da origen a esta disyuntiva. Estacioné en una esquina céntrica, a comprar unos insumos, y el tipo me tiró el clásico "Maestro, queda bien cuidada". "Ok" dije, sin mostrar mucho entusiasmo. El tipo tenía pinta de haberse escapado recién de la cárcel y estar ahí para hacer unos mangos ligero. Yo lo llevaría preso por la cara, pero acá no se permite llevar preso a nadie por feo (yo estaría adentro) ni por sucio. Calculá, apenas te llevan por ladrón.(Ese es ooootro tema.) Supongo que me habrá visto cara de no pagar, porque cuando vuelvo, antes de cruzar la calle adonde estaba mi super Winner, veo que el sujeto en cuestión empieza a caminar rápido, alejándose del estacionamiento, y mirándome por sobre el hombro cada tanto. Me subí a mi super Winner, y cuando arrancó, oigo un sonido a cosas flojas que dan miedo. Tenía el escape y un plástico casi sin tornillos. Se ve que el tío quería cobrar por mano propia. ¡Qué lindo! ¿no? No seas malo, con lo que ganás pidiendo te alcanza y sobra, loco. Debés ganar tanto o más que yo al mes, y encima ni IRPF pagás, así que es todo ganancia, man. ¡Dame un respiro!.
Dijera la China Zorrilla en "Esperando la Carroza": "¡¡ Qué paíiiiissss!!"
PD: Una y dos, armo las valijas y me mudo a la isla de Pascual!!!!!
No es ninguna novedad que la inseguridad no es una "sensación térmica". Es como la Matrix, cuando salís de tu casa, la respirás, la ves, la sentís, la percibís, en todo aquello que hacés. En algunos casos, podés pagar un pequeño precio por la "seguridad" de tu vehículo, pero en otros, como el narrado hoy, no te vale de nada. No sé si es tu caso, pero en nuestra ciudad pululan sujetos que cuando estacionás tu moto, enseguida te atajan el paso diciéndo te "¡te la cuido!", sí, no es una pregunta, es una aseveración, indicando que cuando vuelvas tendrás que pagar algo. No me parece mal, dado que es la única fuente de ingreso de algunas personas de bien (que bien identificadas están también) que lamentablemente no han conseguido un empleo. Pero hay otros... que ¡ay Dios mío!, ¡cadas caras! (y aromas!) que dan miedo. Parecen capaces de afanarte algo si no les tirás unos pesos. En mi caso en particular, como debo realizar algunas visitas técnicas, se me ha agregado un rubro llamado: "Estacionamiento". Pongámonos a calcular. Un día promedio de cinco o seis servicios. Pongamos cinco. Son cinco estacionamientos. A $2 por estacionamiento (sin contar que algunos fantasmas te piden $5, no menos) son $10 en ese turno o mañana. Supongamos que a la tarde es igual, son $20 al día. Si repetimos la cuenta de lunes a viernes, me dan $100 en una semana. Si contamos que un mes tiene 4 semanas, tenemos 4 X 100= $400, ¡casi lo que pago por ADSL! ¡Pará un poquito.! ¡Y sólo conmigo! Y contando conque el parque de motos ha experimentado un crecimiento explosivo, ni hablemos. Esto nos lleva a la experiencia de hoy que da origen a esta disyuntiva. Estacioné en una esquina céntrica, a comprar unos insumos, y el tipo me tiró el clásico "Maestro, queda bien cuidada". "Ok" dije, sin mostrar mucho entusiasmo. El tipo tenía pinta de haberse escapado recién de la cárcel y estar ahí para hacer unos mangos ligero. Yo lo llevaría preso por la cara, pero acá no se permite llevar preso a nadie por feo (yo estaría adentro) ni por sucio. Calculá, apenas te llevan por ladrón.(Ese es ooootro tema.) Supongo que me habrá visto cara de no pagar, porque cuando vuelvo, antes de cruzar la calle adonde estaba mi super Winner, veo que el sujeto en cuestión empieza a caminar rápido, alejándose del estacionamiento, y mirándome por sobre el hombro cada tanto. Me subí a mi super Winner, y cuando arrancó, oigo un sonido a cosas flojas que dan miedo. Tenía el escape y un plástico casi sin tornillos. Se ve que el tío quería cobrar por mano propia. ¡Qué lindo! ¿no? No seas malo, con lo que ganás pidiendo te alcanza y sobra, loco. Debés ganar tanto o más que yo al mes, y encima ni IRPF pagás, así que es todo ganancia, man. ¡Dame un respiro!.Dijera la China Zorrilla en "Esperando la Carroza": "¡¡ Qué paíiiiissss!!"
PD: Una y dos, armo las valijas y me mudo a la isla de Pascual!!!!!
martes, 19 de enero de 2010
¡Quiero el cyber - divorcio!
...véase como el episodio continuado de la carta antes publicada.
Se terminó. Y esta vez. No quiero más mentiras... bueno, corto acá porque no canto nada lindo. Aunque podría seguir para torturarte. Porque no das el brazo a torcer. Te dije que no estabas poniendo nada de tu parte y no me hiciste caso. Te confesé, en privado y en público, que estaba manteniendo una relación con un tercero, y no te importó. Luego te pedí el divorcio. Sí, yo, acá parado (en realidad estoy sentado, pero de pie en mis "convicciones") estoy diciéndote de nuevo, Google, que quiero el divorcio. Es cierto, ya te lo dije. ¿Y cómo respondés? "Sí, te lo doy, a condición de...". Lo estás poniendo difícil, Google. El maldito formulario que querés que llene con cosas que ni en sueños recuerdo, es tonto. Es más fácil pegarle a un acertijo del Dr. Etchandy (Del tipo de "de qué color eran las medias del aguatero suplente en el Saroldi cuando River empató tres a tres con Bella Vista el 13 de abril de 1952") que a tus preguntas. ¿Cómo querés que me acuerde "cuántas impresiones se hicieron el primer" CONDENADO "día" en que me inscribí a Adsense?. ¡Fue hace años! ¡Apenas me acuerdo de lo que comí ayer! (creo que fueron... ¿viste? ya me olvidé!). Ah, no Google, no, esto no queda acá. Tengo un agridulce trabajo por delante, y es borrar tu código de cuanta página hice y administro. Y conste que no lo hago por los miserables 20 dólares que me debés y obviamente no querés pagar, no, esto no es por plata. Es por dignidad, es por honor, es por la afrenta de pedirte el divorcio y decirme NO. Ah, no Google, esto ahora es ciber personal. Y te lo repito... ¡quiero el ciber divorcio!
PD: ¿Y encima tenés la osadía de mandarme un mail diciéndome que soy "importante para vos como editor" y querés saber cómo me atendió tu personal? AARRRRRGGHH!!!!
Se terminó. Y esta vez. No quiero más mentiras... bueno, corto acá porque no canto nada lindo. Aunque podría seguir para torturarte. Porque no das el brazo a torcer. Te dije que no estabas poniendo nada de tu parte y no me hiciste caso. Te confesé, en privado y en público, que estaba manteniendo una relación con un tercero, y no te importó. Luego te pedí el divorcio. Sí, yo, acá parado (en realidad estoy sentado, pero de pie en mis "convicciones") estoy diciéndote de nuevo, Google, que quiero el divorcio. Es cierto, ya te lo dije. ¿Y cómo respondés? "Sí, te lo doy, a condición de...". Lo estás poniendo difícil, Google. El maldito formulario que querés que llene con cosas que ni en sueños recuerdo, es tonto. Es más fácil pegarle a un acertijo del Dr. Etchandy (Del tipo de "de qué color eran las medias del aguatero suplente en el Saroldi cuando River empató tres a tres con Bella Vista el 13 de abril de 1952") que a tus preguntas. ¿Cómo querés que me acuerde "cuántas impresiones se hicieron el primer" CONDENADO "día" en que me inscribí a Adsense?. ¡Fue hace años! ¡Apenas me acuerdo de lo que comí ayer! (creo que fueron... ¿viste? ya me olvidé!). Ah, no Google, no, esto no queda acá. Tengo un agridulce trabajo por delante, y es borrar tu código de cuanta página hice y administro. Y conste que no lo hago por los miserables 20 dólares que me debés y obviamente no querés pagar, no, esto no es por plata. Es por dignidad, es por honor, es por la afrenta de pedirte el divorcio y decirme NO. Ah, no Google, esto ahora es ciber personal. Y te lo repito... ¡quiero el ciber divorcio!PD: ¿Y encima tenés la osadía de mandarme un mail diciéndome que soy "importante para vos como editor" y querés saber cómo me atendió tu personal? AARRRRRGGHH!!!!
jueves, 14 de enero de 2010
La pequeña estafa...
Sí, es oficial, a partir de hoy ¡odio los cybers!. Tomé una decisión. Si tengo que usar internet, voy a "viajar" hasta mi casita, por lejos que esté, pero de acá en más me niego a entrar en un cyber. ¿La razón? ¡Una estafa! ¿Millonaria? Ni mucho menos. Diez miserables pesos, pero no deja de ser una estafa, ¿o no?. Ya sé, me tengo que dejar de llorar pero ahora paso a detallar la "gran estafa", que sin estar a la altura de la maestría de George Clooney, Brad Pitt y su banda, o la de Mark Wahlberg, Chalize Theron y la suya, fue bien hechita. Hora 22:15. Lugar; Centro de la ciudad. Situación: entro raudamente al local, atendido por dos idi..., ejem, tipos con caras de ... bueno, eso mismo. Luego de estar ocupados ignorándome por unos minutos, uno de ellos arrastra la mirada de la pantalla ante la cual estaba idiotizado (¿sería un otaku?) hasta mí. Convengamos que no soy algo lindo de mirar, pero che, un cliente es un cliente, lo menos que podés hacer es mirarlo y preguntarle qué quiere. "¿Sí?" pregunta. "Quiero usar una máquina" digo. "Pasá a la máquina tal". Allá voy. Apurado. Digo, tenía poco tiempo de mandar un correo. La hora límite : 00:00. Estaba reiniciándose. Espero. Sigue en reinicio. Espero. Ahí arranca. Hace el POST. Espero. Ahí el cartelito de Windows. Sigo esperando. Un minuto, dos. Tres, y ahí veo el escritorio. Muevo el ratón y veo el infame cartelito que anuncia que voy consumiendo cinco pesos. "Bué, qué le vamos a hacer." pienso en forma conformista. Abro el MSN. Conectando. Espero. Error. Intento de nuevo. Conectando. Error. Abro el "Mochila" Firefox. No encuentra la página. Empiezo a quedar verde. Hago un ping rapidito a Google. Nada. Me levanto y voy en fija al mostrador. "Che, mirá que no hay Internet", le digo en forma de aviso y un tonito de queja. "Ah, no, no hay. Hace un rato que cayó la conexión". Un pensamiento único me vino a la mente ¿EL QUÉ? ¡¡Gracias por avisar cuando llegué!!. ¿Acaso hay gente que va al cyber a jugar al solitario? ¿Me vio cara de... que?. "Ah, ok, me voy entonces, ¿te debo algo?" pregunté a modo de cumplido, esperando la respuesta de "NADA" ante lo obvio, fui por un servicio y no lo obtuve. "Diez pesos", dice sin dejar de mirar su estúpido monitor en el que veía un dibujo animado. "¿Cómo?" pregunté sin entender. "Sí, diez pesos" repite en la misma postura. Se acabó. Me subió un calor hasta el copete, y muchas ganas de practicar aquel arte marcial propio de mis antepasados que consiste en patear al oponente cuando está en el suelo. Agarré la moneda y de mala gana la tiré sobre el mostrador. Cayó con la cara del General arriba. El odioso dependiente la agarró y guardó sin dejar de mirar el estúpido dibujito y sin decir "gracias" siquiera. Yo sí dije a media voz: "Gracias, muchas gracias por haberme ESTAFADO."
PD: Ya estoy acostumbrado a las estafas del gobierno en escala mayor. Pero estas chiquitas calientan igual.
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