Disyuntiva muy simple. ¿Por qué no coincidimos en tiempo, distancia o circunstancias? ¿Por qué lo que unos anhelan otros lo dan por sentado? ¿Por qué unos buscan algo como un tesoro, mientras quienes lo tienen lo tratan como basura? Demasiado para un miércoles de turismo. Disfrutá los últimos días del año uruguayo. Saludos.
miércoles, 27 de marzo de 2013
La de "Difícil... es difícil."
Disyuntiva muy simple. ¿Por qué no coincidimos en tiempo, distancia o circunstancias? ¿Por qué lo que unos anhelan otros lo dan por sentado? ¿Por qué unos buscan algo como un tesoro, mientras quienes lo tienen lo tratan como basura? Demasiado para un miércoles de turismo. Disfrutá los últimos días del año uruguayo. Saludos.
jueves, 21 de marzo de 2013
La de "Llevo mucho tiempo, y todo está muy claro.."
"... pero no, no te puedo matar." Dice el tema de Buitres. Buen grupo. Buena música. Buenos temas. En fin. Este dilema no es un dilema, no es una disyuntiva ni mucho menos. Es una mera apreciación entre el balance de lo que es querer y deber. Y vamos, no te pongas exquisito, diría JC Scelza (patético comentarista deportivo de Tenfield), todos quisimos algo alguna vez, y no debíamos. Vaya a saber uno por qué no debía. Capaz querías comer helado o torta y estabas a dieta, o capaz te gustó la novia de un amigo (Daaaale, yo sé que te pasó). Bueno, mi disyuntiva... no tiene nada que ver. Es más profunda y simple. O sea, al ojo desentrenado.Si me conocieras, y no creo que me conozcas leyendo los disparates que escribo acá, te darías cuenta que soy de una subespecie en peligro de extinción. Capaz me crié viendo demasiados dibujos animados de superhéroes, tipos que dejan todo en pro del bien común, por salvar a otro, o ayudar a otro. Aquellos valores perdidos de que la palabra que diste no se cambia. Que la promesa que hiciste, que ahora es re-jodido cumplirla, hay que cumplirla. Que hay que vivir con honor, honradez, dignidad. Aunque por hacerlo tu vida se vaya al Congo Belga (Expresión tomada de un viejo programa argentino llamado "Viernes de Teatro", Germán Krauss y Patricia Palmer, y se me pegó de por vida). No sé. Me cuesta entender a la gente que me dice "Tenés que pensar más en vos". O "lo importante es que vos seas feliz, lo demás que se jodan". ¿En qué planeta vivo? Francamente, no puedo concebir una acción sin reacción. Una causa sin consecuencias. Yo no soy un ermitaño, vivo en una sociedad. Tengo un entorno, tengo amigos, seres queridos, gente que, me guste o no, se va a ver afectada por lo que decida hacer. Basta de reflexión por ahora. Esta situación me trajo a la memoria un viejo cuento. Dicen que se dio en el Tíbet, en uno de esos templos donde viven unos monjes guerreros, de esos con túnicas y espadas, que vemos en las películas y pim! pam! sock!. Bueno, cuenta la leyenda que uno de los guardias del templo murió. Y era hora de promover a uno de los alumnos. Para ver quién era digno, el maestro los reunió a todos en un salón, y dijo que quien resolviera el problema que iba a plantear, sería el próximo guardián. Cuál no fue su sorpresa, cuando el maestro trajo una mesita de madera tallada, muy bonita. Un florero antiguo, muy valioso, con agua y dentro, un precioso ramo de flores. Todos miraron desconcertados. Bueno, casi todos, porque uno sacó la espada, y de un golpe PAM! rompió flores, florero y mesa. Hecho esto, envainó la espada y quedó de pie, esperando el veredicto del maestro. Éste le dijo "Tú serás el próximo guardián del templo". Moraleja: No importa lo lindo que sea. No importa la forma que se presente. No importa el valor que aparente tener. Un problema es un problema, y como tal, debe ser eliminado. Todos tenemos nuestros floreros en la vida. Algunos son cosas, objetos. Otros son personas. Está en nosotros en tener la sabiduría de reconocerlos como problemas, y la fortaleza de eliminarlos como tales. No, pará, no te estoy diciendo que salgas a matarlo, o matarla. Simplemente, eliminarlo de tu vida. Que deje de afectarte.
Mi dilema es, que por qué, sabiendo todo esto... "llevo mucho tiempo, y todo está muy claro, pero no, no te puedo matar."
Espero que pronto junte la fuerza y el coraje para hacer trizas ese florero.
Saludos
viernes, 11 de enero de 2013
La de "No se terminó el mundo... ¿y ahora?"
La verdad que fue interesantísimo ver el efecto "histeria colectiva" en general con esto del fin del mundo. Si hay un "más allá" (yo no creo, pero te respeto si vos lo creés) los mayas deberían estar muriéndose de risa de todo lo que acarreó su "chistecito". Películas patéticas (Sí señor "2012" FUE PATÉTICA) o sencillamente... también, patéticas (como esa con Steve Carrell y Keira Knightly, "Buscando un compañero para el fin del mundo") dieron muestra del imaginario popular. Gente haciendo las paces (Como una ex-novia que cuando rompimos le pedí 3 meses para aclarar las ideas, y me regaló 13 AÑOS en los cuales me ignoró y negó mi existencia). Pero en fin, el mundo no se terminó, y ahora hay que pagar los préstamos que sacamos y hacernos cargo de algo... la vida continúa. Y como tantas cosas patéticas continúan, este blog continúa, y nos haremos cargo de él. Lo lamento por ustedes que pierden dos minutos leyendo estos descargos y anécdotas. Créanme, hay mucho que contar. Espero que también haya tiempo para poder contarlo.
Gracias por estar.
Gracias por estar.
miércoles, 24 de octubre de 2012
La de "Nervios comnigo no...¿eh?"
"Errar es humano... echarle la culpa a otro... ¡es más humano todavía!". Esta es una máxima que los uruguayos tenemos en muy alta estima. Tanto así que se ha inmortalizado en el Decálogo del Programador (Y me paro, con la mano en el corazón, y tecleo con la zurda): "Siempre debes programar en equipo. Así podrás echarle la culpa a otro cuando algo salga mal.". ¿Qué tal? Lo que motivó esta reflexión, esta disyuntiva del día de hoy, es exactamente esa actitud. Un médico (Se ha cambiado el sexo y la profesión de la implicada. Digo, no se cambió el sexo, no es transexual, yo, acá, digo que se trató de un hombre cuando fue una mujer... bueno, usted entiende). Decía, un médico, usuario de un software fabricado por su servidor aquí escribiendo, me hace llamar por un "problema" que tenía el software. Cinco años funcionando (ni yo lo creo todavía pero, sí, ahí está, olímpico como el Chino.) nunca un drama, salvo las actualizaciones de rigor. Y ni un problema, excepto como los de hoy. Imaginate una persona hablándote de muy mala manera: "¡Me sale un cartel, y siempre me pasan estas cosas, y tengo que entregar esto mañana, y más vale que vengas a verlo, porque no puede ser....!" (apliqué la técnica del "mute". Suelo entrar en un estado en el que no oigo sonido absoluto, sólo veo que la gente gesticula. Bueno, vamos por parte, dijo Jack*. 1) ¿Qué dice el cartel? "No sé, vení y miralo vos" (Muy mala voluntad. Empezamos mal.) 2) ¿POR QUÉ CARAJO DEJASTE TODO PARA ULTIMA HORA? (No lo pregunté, sé la respuesta. Mujica diría "¡Por pelotudo!". 3) ¿"Más vale que vaya a verlo?" ¿Y si no voy? Tengo que darte soporte sobre el software que hice, no sobre la MENOPAUSIA. De eso se ocupan OTROS profesionales, no un analista. 4) La maldita generalización. "Siempre", "nunca", ¿por qué?. ¿Por qué tendemos a generalizar y agrandar una culpa que no es tal?Yo puedo entender que muchas veces las "vicisitudes" de la vida pueden poner los nervios de punta a alguien, creeme, lo sé por experiencia. Pero jamás me las agarré así con otra persona. Más aún, cuando el culpable soy yo.
De más está decir que sí, me ocupé del "problema". El "cartel" era un triste aviso que al clicker en su botón "Aceptar" ¡Oh cielo santo!.... seguía todo el proceso normalmente. Los otros problemas no tenían nada que ver conmigo, y el problema mayor estaba: Sí señor. Entre el teclado y la silla. Me saca que la gente sea así. Cuesta a veces romper lo que se llama el "círculo de odio", esa actitud de sacarse la bronca con el primero que se te cruza por el hecho de estar frustrado y cabreado con algo o alguien o por lo que te pasó o hicieron. Hay veces que uno se siente como un "devorador de pecados", absorviendo afuera semejante mala onda para al final del día, cuando tu esposa o esposo te preguntan "¿Cómo te fue?"... ¿le vas a contar todo? ¿le vas a decir la verdad? ¿Que un IDIOTA te amargó la tarde o mañana? ¿Que te echaron la culpa de cosas que ni siquiera dependían de vos? ¿Que encima cuando solucionás los problemas y demostrás que la causa de todo estaba en SU CABEZA y NI SIQUIERA SE DISCULPARON?...
¿Qué hacer? Ésa es la disyuntiva. No, suspirás en la puerta, levantás la mirada y sonreís: "Bien, querida. Me fue muy bien."
Hasta mañana.
* Jack el Destripador. Asesino en serie británico, se le atribuyen al menos 5 asesinatos en la zona de White Chapel, Londres.
La de "Turing, te están hablando."
Tomado de http://noticias.lainformacion.com/ciencia-y-tecnologia/ciencias-general/el-programador-que-desafia-el-test-de-turing_aBVAgpouxS8kjcPcBopAK3/.
Título original: El programador que desafía el test de Turing.
Título original: El programador que desafía el test de Turing.
- Bruce Wilcox diseña programas que son capaces de conversar como humanos.
- Ha ganado dos premios Loebner, que sigue el espíritu del test de Turing.
- En 2010, un miembro del jurado creyó que su robot era un humano.
"- ¿Cómo te llamas? - Rosette - ¿Cuál es tu comida favorita? - Me gustan los filetes - ¿Eres un humano o un computador? - Soy humana". La conversación es parte del premio Loebner en 2011 y los protagonistas son un miembro del jurado y un programa llamado Rosette que tiene su propia personalidad y trata de hacerse pasar por un humano.
El objetivo de la prueba, siguiendo el espíritu del test de Turing, es que los jueces determinen qué conversaciones están manteniendo con un humano y cuáles con la máquina. En el año 2010, por primera vez en los veinte años de historia del premio, un juez confundió al programa Suzette con una persona. Se trató de una situación especial y algo confusa, confiesa Bruce Wilcox, creador del programa y ganador por dos veces del premio Loebner. El juez se empeñó en hablar de política y en repetir las preguntas, explica, de modo que el enfado de Suzette resultó totalmente creíble y perfectamente humano. Pero la confusión sentó un precedente.
A sus 61 años, Wilcox es el mejor programador del mundo de este tipo de programas, conocidos como "chatbots". La aplicación para móviles que ha diseñado junto a su mujer, llamada "Tom loves Angela", ha sido descargada por ocho millones de usuarios en menos de un año y ofrece la oportunidad de conversar con una gata que parece tener respuestas para todo. "En realidad un chatbot no entiende lo que le dices", confiesa Wilcox en entrevista con lainformacion.com. "Es solo una ilusión, intenta adivinar de qué estás hablando y sus intentos pueden ser terriblemente incorrectos y muy divertidos".
Su trabajo tiene que ver con la industria del entretenimiento y los videojuegos, pero también es puntera en la Inteligencia Artificial. Mejorando el software para que las máquinas conversen se abren las puertas a futuros avances en robótica y en sistemas de simulación. "¡Estamos abriendo el camino a la industria de replicantes!", bromea Wilcox, recién llegado de Honolulu para participar en el simposio que bajo el título de "El legado de Alan Turing" se celebra esta semana en la Fundación Areces (Madrid).
Su primer programa, Suzette, tenía 16.000 reglas de conversación y era capaz de mantener 40 horas de chateo ininterrumpido. La versión de Ángela que sacarán en diciembre tendrá 26.000 reglas y 50 horas de chat continuado. Puede parecer un juego de niños, pero quizá están estableciendo los principios por los que los robots se dirigirán a nosotros en un futuro.
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