domingo, 21 de septiembre de 2014
La de "Fácil para vos"
No sé si llegará el día. Pero dado cómo están las cosas, y son de las incambiables, sólo puedo esperar entender algún día, algún día, y no sé si ese día llegue, por qué, por qué en este Universo, tenés esa manía de llevarme la contra en cada cosa que se me ocurre. Y que incluso nos haría bien a los dos. Cómo tenés esa facilidad de encontrar cosas negativas y contras y por sobre todo, esa facilidad de arruinarme el poco buen ánimo que puedo juntar, y Dios sabe en el cielo cuánto me cuesta juntar ese poquitito de buen ánimo. Nunca lo sabré. Y quizás no quiera saberlo. Y más me frustra que en esta "sociedad de cuentas" dejes las decisiones críticas para mí solo. No me molestaría, sino fuera por el mero hecho de que es para eludir una eventual culpa si algo sale mal . No funcionan las cosas así. Y creo más que nunca que te agarrás en el hecho de que no puedo cambiar esto por mis fuerzas para dejar todo así, para actuar así impunemente. "No sé por qué lo hago" no me sirve como respuesta, tiene que haber un motivo. Y que encima de todo, asegures "pero yo te quiero, soy la única que te quiere". Sé que no hay nadie más. Pero no. Esto no funciona. Y yo no tengo más nada que hacer. Acepté lo gris, la falta de todo motivo de alegría. "Felicidad" es una palabra en el diccionario que no sé lo que significa. Tenés razón, nadie me obligó a meterme en esto. Lo acepto. Lo que no puedo aceptar es que estés así tan campante, y actúes con semejante displicencia. Dijiste que te sentías sola, dejada. Que siempre te sentiste así conmigo. Que siempre faltó algo. Yo no sé qué pudo ser. Me di por entero, te di todo lo que soy y tengo. Incluso dejé mucho por vos. Lástima, lástima que nunca fuera suficiente, que nunca llenara ese vacío que tenés. Lo lamento. ¿claro? Lo siento!!. Te agarrás ahora en un "Vos no sentís nada por mí". Falso, linda forma de retorcer algo que dije. Lo que te dije claramente fue que no estoy enamorado de quien sos AHORA, de la persona en la que te convertiste. Y no significa que no te quiera, porque todavía salgo corriendo a ayudarte cada vez que te pasa algo. No es justo. No me parece justo. Pero bien, es lo que tocó, y tendré que aceptarlo. No es fácil. Sé que hay un Dios en el cielo que observa. Y visto las cosas, sólo puedo esperar por Él, por un milagro, por un cambio. En fin, ese fue mi descargo de hoy.
miércoles, 3 de septiembre de 2014
La de "Debería existir algo así"
Ayer miraba esta película y pensaba "Qué bueno sería que existiera algo como esto". Sería genial. espectacular, o en palabras de una vieja conocida: Fantabuloso. ¿Qué te parece si ponemos un negocio así? Ya empiezo a trabajar en la máquina, ahora mismo.
viernes, 29 de agosto de 2014
La de "Sólo lo sabes cuando..."
Este tema me lo pasó un amigo en un momento de bajón. La verdad que nunca entendí por qué me lo pasó, Claro, en su momento no me dio ni una pizca de ánimo. Le vine a encontrar sentido hoy, meses después, cuando las cosas están más claras y estoy poniendo los asuntos en su lugar, ese "reacomodo general" que hacés en tu vida cuando sólo podés seguir adelante. La vida no espera, continúa, y no vale la pena quedarte esperando algo que nunca llegará. Pasa, como en la canción, te das cuenta de algo cuando dejás ir a alguien. Sin más, les dejo el video de Passenger, "Let her go"...
martes, 26 de agosto de 2014
La de "Otra vez... Gracias."
Hace algún tiempo escribía sobre los grupitos de amigos. Cómo en cada grupito los roles, por llamarlos de alguna manera, se repetían. También cómo muchas veces la vida, nuestras elecciones, nos separa, pasan años y kilómetros sin que nos volvamos a ver. Pero también cómo tenemos amigos que son como hermanos que están en el momento justo, con la palabra justa. No la que queremos escuchar, la justa. Esa frase que a veces duele, pero es verdad. La que sólo un amigo puede decir. Quiero, a través de estas sencillas líneas, darte las mil millones de gracias por preocuparte por mí, por hacerte un tiempito cada noche para un mensajecito, y por sobre todo, por haberte tomado el tiempo en hacerme ver cosas que ya no veía, culpa de mi ansiedad, impaciencia y por qué no también, imprudencia. Gracias, por estar ahí. Gracias por ayudarme a ver. Sencillamente, gracias.
domingo, 20 de julio de 2014
La de "La chica de la estación" Parte II
Esa fría mañana llegó a su trabajo como siempre. Puntual como toda su vida, llegó a las 5:58 exactas para tomar su turno. El verano había terminado, y el frío empezaba a hacerse sentir. La neblina cubría la mayor parte de la ciudad. Saludó a sus compañeros en la pista, y llegó. Saludó a la cajera que se iba, y se sumió en el mundo que había creado para soportar su realidad. Cambiaba de canal el televisor y pasaba horas mirando episodios de sus novelas favoritas. Ah! algún día su vida sería igual. Acaso alguien llegaría a la estación, se mirarían, y lo sabrían: estaban destinados a estar juntos para siempre. Sus días sin embargo era muy distintos. Una mujer trabajando en un turno rodeada de hombres, la hacían blanco de varios acosos. Siempre por parte de los nuevos. Los demás parecían perder el interés fácilmente.
Aquella mañana, él entró rápidamente. "Buenos días!" saludó y se dirigió apresurado a la sección del autoservicio. Ella lo siguió con la mirada. Estaba muy abrigado, apenas se le veía la cara entre la bufanda y la gorra. A los pocos segundos regresó. Ella quedó inmóvil mirándolo. Sólo veía su cabello y sus ojos. La parte baja de la nariz y su boca estaban cubiertas por una bufanda azul. Su mano enguantada le alcanzaba un par de paquetes de galletas y una chocolatada. Pero fueron sus ojos lo que más le llamó la atención. ¿Acaso lo había visto antes? ¿Se parecería a un personaje de su telenovela? ¿Sería un actor?
Esos ojos se entrecerraron ahora y cambiaron de expresión. La mano dejó la bolsa sobre el mostrador, mientras la otra subía y retiraba la bufanda. Una sonrisa dio paso a la frase :"¿Cuánto le debo? Es que estoy apurado."
"Discúlpeme" dijo ella, tímida. "Es que... el frío... "
"Sí, entiendo". contestó él. "Llego tarde a trabajar. Es mi primer día." aventuró.
Grabó esas palabras. "Mi primer dia". Quiso preguntarle cómo se llamaba. Quiso preguntarle en qué trabajaba. Si quisiera acompañarla a tomar un café. ¿Café? Pero si compró una chocolatada. Obvio! le gusta el chocolate!. Y hoy es su primer día... y se lo contó a ella!. Quiso preguntarle mil cosas mientras extendía el cambio. Sin embargo recibió un presuroso "Gracias. Hasta mañana". Él guardó las cosas en una mochila negra, se acomodó la bufanda y la gorra, y salió a la neblina matutina.
Ella lo siguió con la mirada. Estaba segura que no olvidaría esos ojos verdes, esa sonrisa, esa voz, esa expresión... no lo olvidaría a él. Ese "hasta mañana" la hizo sentir esperanzada. Miró su cara en un espejo. Estaba sonrojada. Sonreía. No sabía por qué. Lo miró hasta que su auto se perdió en la neblina. Tomó el control remoto, y seguía sonriendo cuando encendió el televisor.
Aquella mañana, él entró rápidamente. "Buenos días!" saludó y se dirigió apresurado a la sección del autoservicio. Ella lo siguió con la mirada. Estaba muy abrigado, apenas se le veía la cara entre la bufanda y la gorra. A los pocos segundos regresó. Ella quedó inmóvil mirándolo. Sólo veía su cabello y sus ojos. La parte baja de la nariz y su boca estaban cubiertas por una bufanda azul. Su mano enguantada le alcanzaba un par de paquetes de galletas y una chocolatada. Pero fueron sus ojos lo que más le llamó la atención. ¿Acaso lo había visto antes? ¿Se parecería a un personaje de su telenovela? ¿Sería un actor?
Esos ojos se entrecerraron ahora y cambiaron de expresión. La mano dejó la bolsa sobre el mostrador, mientras la otra subía y retiraba la bufanda. Una sonrisa dio paso a la frase :"¿Cuánto le debo? Es que estoy apurado."
"Discúlpeme" dijo ella, tímida. "Es que... el frío... "
"Sí, entiendo". contestó él. "Llego tarde a trabajar. Es mi primer día." aventuró.
Grabó esas palabras. "Mi primer dia". Quiso preguntarle cómo se llamaba. Quiso preguntarle en qué trabajaba. Si quisiera acompañarla a tomar un café. ¿Café? Pero si compró una chocolatada. Obvio! le gusta el chocolate!. Y hoy es su primer día... y se lo contó a ella!. Quiso preguntarle mil cosas mientras extendía el cambio. Sin embargo recibió un presuroso "Gracias. Hasta mañana". Él guardó las cosas en una mochila negra, se acomodó la bufanda y la gorra, y salió a la neblina matutina.
Ella lo siguió con la mirada. Estaba segura que no olvidaría esos ojos verdes, esa sonrisa, esa voz, esa expresión... no lo olvidaría a él. Ese "hasta mañana" la hizo sentir esperanzada. Miró su cara en un espejo. Estaba sonrojada. Sonreía. No sabía por qué. Lo miró hasta que su auto se perdió en la neblina. Tomó el control remoto, y seguía sonriendo cuando encendió el televisor.
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