Always... Bon Jovi. Temazo.
sábado, 28 de febrero de 2015
viernes, 27 de febrero de 2015
jueves, 26 de febrero de 2015
La de "El otro yo."
El otro Yo
Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la naríz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.
El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente , se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse imcómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.
Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañama siguiente se habia suicidado.
Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.
Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas.
Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable».
El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.
Mario Benedetti
martes, 24 de febrero de 2015
La de "Tremendo grandote y..."
Hoy me tocó ir a hacerme unos exámenes. Incluían extracción de sangre. Si no soy médico, es sencillamente porque no tolero la sangre, menos la mía. Siempre me causó mala impresión. Pero mal. Un día me lastimé un codo. Cuando lo vi sangrando, casi me desmayo. Bueno, ya contaré más sobre ese "trauma". El punto es que esta mañana, muerto de hambre (te dicen que vayas con un ayuno de varias horas), llego al laboratorio. El enfermero es conocido de años.-"¿Cómo estás?. ¿Pronto"
-"Emmm, sí, estoy pronto."
-"Dale, hacemos como siempre, mirá para aquel lado, cerrá el puño, respirá hondo.."
-"Hey!, pará. Tengo 35 años, no creo que eso sea necesario ya".
-(Con cara de duda y de "no te creo") "Bueno, si vos te animás".
Me pinchó con la aguja en el brazo y .... resumiendo ... todavía me duelen los cachetazos que me dio para reanimarme.
Dijera el Pepe Mujica : "Semejante boludo!!!"
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