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jueves, 24 de diciembre de 2015

La de "Temazo"

Un temazo. Nada navideño. Jorge Nasser, el ex Niquel, con Sandra Mihanovich, "Luchadores en lodo"

Disfruten

domingo, 13 de diciembre de 2015

La de "Sos del Trece!!"

Felices 102 años, Peñarol! quiero saludarte este 13 de diciembre, el cumpleaños que vos negás y sin embargo sabés que es tu verdadera fecha de nacimiento.

Saludos, eterno hijo!!! #Sosdel13


domingo, 6 de diciembre de 2015

La de "¿Cuánto vale usted? ¿Y yo? ¿Y Luis Suárez?"

Cosa que detesto es cuando se ponen valor a las personas. O sea, porque se les pone valor especulando con el beneficio que podés obtener de esa persona. En algunos  casos, me parece exagerado. Tomemos  como ejemplo el que para mí hoy por hoy es el mejor delantero del mundo, salteño como yo: Luis Suárez. Empezó su carrera en el Primer Club Criollo de América, el Decano del Fútbol Uruguayo, el de la Primer Hinchada del Mundo, el dueño del Primer Estadio Mundialista: El glorioso Club Nacional de Football. Luego de jugar en Primera División fue adquirido por el Groninguen... o parecido, de Holanda, para pasar luego al Ajax donde se catapultó a la fama. Del Ajax pasó al Liverpool inglés (donde era Suárez y 10 más.) y de ahí, en 2014, fue adquirido por el Barcelona. Formó un tridente letal con Neymar y Messi. Tanto así que el Barcelona fijó su rescición en; 200 millones de dólares!! 200 millones!. Sí señor. ¿No es medio mucho para jugar bien a la pelota? mama mía. ¿Puede valer tanto una persona? Eso me puso a pensar. ¿Cuánto valgo yo? Una vez pregunté, cuando se vendía el instituto en el que trabajaba, en son de joda, cuánto valía yo, o sea mi ficha. No me contestaron. O sea, no se trata de cuánto sentís que valgas vos, sino de cuánto piensa otro que valés vos. O peor, cuánto está dispuesto OTRO a pagar por vos. El alma se me viene al piso. Ta, no va a faltar el amigo que te dice "Tranqui, Fer, vos valés mucho". ¿En serio? Bueno, a ver, que aparezca la plata. No digo 200 millones. Ni 64 millones como pagaron por Cavani. Con uno me  conformo. Bué, ma qué uno, con cien mil me conformo. ¿No hay? ¿Diez mil? ¿Mil?.  ¿Quinientos?. Viste? No aparecen. No bajo más el precio porque me voy a terminar vendiendo por un par de camisas usadas. De manga corta y entalladas encima, de esas que ya no puedo usar. Qué mundo este, uno se mata estudiando para especializarse, y el que se pasó la vida en el campito, pateando la pelota, gana mucho más que vos. Sí, lo que para vos era un premio (Salís a jugar a la pelota cuando termines los deberes) para él era su vida. Y todo el mundo lo conoce, todo el mundo lo aclama... y vale 200 millones de dólares. Mi disyuntiva de hoy... algo está mal ¿no te parece?

martes, 1 de diciembre de 2015

La de "Recomendada por mil!!"

Si el libro me hizo llorar, la película no fue menos. Muy bien hecha, muy bien llevada, una historia muy bien contada. Les recomiendo "El Principito." No voy a decir nada más. Ah, sí. Tengan unos kleenex cerca por favor.

domingo, 29 de noviembre de 2015

La de "¿Eso es todo?"

Sentía todo el cuerpo dolorido. Aún retumbaba en sus oídos el tronar del último golpe, aquel destello de energía que lo envolvió de lleno y arrojó tan lejos. Las nubes de polvo atestiguaban la magnitud de aquel ataque. Los últimos destellos de energía se desvanecían en estas nubes bajo la forma de un brillo eléctrico, cual relampagueo antes de una tormenta. Había sido fulminante. No sólo aquel ataque físico, sino el previo. Sí, el anterior fue el que más dolió, pues fue un golpe directo a una debilidad psicológica. Lo hizo ver su peor pesadilla, vivir por un instante lo que más temía. Sentirse en un instante todos los miedos que lo acompañaron toda la vida. Tal vez allí estuvo su error. Tal vez en ese afán de eliminarlo con un ataque terminal,  combinado...

Apenas recuperaba la conciencia. Movió sus manos, tocando la tierra suelta, donde había golpeado su cuerpo el suelo. Apretó los párpados antes de abrirlos. El enemigo ya se retiraba, como seguro de su victoria. Resopló. El otro se detuvo, sin voltear.

Lentamente apoyó sus manos en el piso, y empezó a levantarse. Aún seguía mareado, perturbado por lo que había visto en aquella ilusión que le provocó el golpe psicológico. Pero a pesar de ello, había conseguido ver a través de aquella ilusión. Sí, lo había afectado. Pero ahora sabía la forma de repelerla.  Se puso de pie, tambaleante, pero consiguió mantener el equilibrio. El otro se dio vuelta. Sus ojos estaban abiertos, enormes por la sorpresa. ¿Cómo era posible? ¿Cómo podía seguir vivo? ¿Cómo podía mantenerse de pie después de recibir su mejor ataque?.

Se puso de pie. Limpió la tierra de su cuerpo. Su armadura estaba golpeada y sucia. La limpió con el dorso de su mano. Dirigió su mirada a su oponente, que aún no salía de su sorpresa.

Aún dolorido, le dedico una mirada desafiante.

-"¿Esto es todo? ¿Es lo mejor que tienes?"

El otro no salía de su asombro.  Decidió no continuar el combate. De un salto hacia atrás, se perdió entre la oscuridad, entre la niebla y las nubes de polvo. Desapareció de su vista.

Casi cayó. Apoyó una rodilla en el suelo mientras cerraba los ojos. El otro volvería. No tenía códigos, no atacaba de frente, y era capaz de golpear la misma alma, usar los temores propios como un arma. Debía estar preparado. Sabía esto, y aún así...

-"Tonto de mí", pensó. "Debí haberlo sabido."

Era la segunda vez que pasaba. Se juró que no habría una tercera.