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jueves, 30 de mayo de 2013

La de "Sólo en mi Salto"... Creo que es la parte 3 ya...

Hace algunos añitos, cuando este blog era joven y yo tenía más ganas de escribir en él (ganas las cuales estoy recuperando y se van a multiplicar ni bien me decida y elimine mi perfil de Facebook) (Sí, soy un hipócrita, tengo un perfil de Facebook), decía, publicaba un pequeño post en el cual nos reíamos de un cartel que está en la rotonda que divide las dos "costaneras" de Salto. El enlace es éste: http://midisyuntiva.blogspot.com/2009/10/solo-en-mi-salto.html. El mismo está en el acceso "bajo" a costanera sur. Las primeras fotos fueron tomadas en 2009. Pasaron años, estamos en 2013 y ... adiviná!. ¡Sí señor, el cartel, hecho carozo está todavía ahí.! Estas fotos están fresquitas, sacadas hace menos de una hora en el lugar del crimen. Dicho crimen, un atentado horroroso contra el sistema métrico y contra el idioma español, se perpetra cada día que pasa, cada vez que alguien mira el cartel y se da cuenta de la barbaridad. Digo, si pasan tres días y lo arreglás... bárbaro. Pero si pasan CINCO AÑOS y "naranja"... bueno.

Con ustedes las fotos.

PD; La fecha y la hora de la cámara no tienen nada que ver. La foto es de hoy 30 de mayo de 2013 a las 22:40.

miércoles, 29 de mayo de 2013

La de "Diario de una idiotez". Con el diario del lunes...

Dicen que con el diario del lunes, todos somos los mejores directores técnicos. Si sos uruguayo, sabrás que es así. Somos tres millones en el paisito, y cada uno es el mejor presidente, el mejor técnico, el mejor. ... bueno, ya sabés cómo somos los uruguayos. Y de todos los uruguayos, los salteños somos los peores. Sí, con mucho. Engreídos y orgullosos, sobre todo de nuestra ciudad. Bien, decía, la expresión "con el diario del lunes" explica que con los resultados vistos, cualquiera pudo haber hecho un mejor planteo que el DT de turno. A veces en la vida pasa lo mismo. "Con el diario del lunes", todo el mundo te aconseja después que te mandás una. No sobran los comentarios como :" Y ... yo sabía, pero no te quise decir nada."  Pará un poquito. ¿Qué clase de amigo sos que ni siquiera intentaste evitar que cometiera un error?. ¿Y si estamos hablando de una decisión que es de por vida? ¿Te vas a quedar callado/a ?.  

"Pasa que en tu lugar yo hubiera..." HUBIERAS QUÉ????

Mi tono exaltado frena el comentario, estúpido por cierto, de este muchacho. Su esposa, sentada al lado, le dedica la mirada de "¡Callate! ¡Idiota!". Con toda razón. Hablar hoy, diez años después, es fácil. Es el diario del lunes .... de diez años después. 

- "Es que en el momento no sabíamos cómo ibas a reaccionar. No queríamos que te enojaras". 

Contesto con el peor gesto de sarcasmo que tengo.

-"Bueno, como que ahora, nunca lo sabremos."

Molesta, me resulta muy molesto cuando te equivocás, y resulta que todo el mundo en tu entorno la "tenía clara", veía cosas que vos no. Y lo más lindo, no te lo dijeron. Por citar un ejemplo, todo el mundo sabía que el jugo estaba vencido, y dejaron que te lo tomaras. Todo el mundo sabía que la hamburguesa estaba rancia y dejaron que la comieras. Todo el mundo sabía que ibas a cometer un error que iba a durar toda tu vida... y no dijeron nada. Apenas están para hablar del asunto cuando coincidís con ellos por casualidad de visita en lo de un pariente.  
Bueno, demasiado para un miércoles lluvioso. 

Ah, sí, llueve torrencialmente de nuevo. 
Debe ser que llueve. Sí. Debe ser eso.


martes, 28 de mayo de 2013

La de "El tema perfecto" Parte 2.

El Tema perfecto para hoy viene de la mano de Gabriel Peluffo y Buitres. Se llama "A Sangre Fría."  
Disfruten el tema y el video.








A Sangre Fría


Así murió la flor, 

la que sólo dio espinas; 
trepó en el corazón, 
madreselva de dolor. 
Fría como un puñal, 
dulce como un suspiro; 
nunca la vi llorar 
nunca la oí pedir perdón. 

Primer beso, y después? 
nunca nadie me avisó; 
siempre el primer amor 
es lo que el viento se llevó. 
Me fui sin preguntar, 
huyendo de tu maldición; 
sólo pude llegar 
cayendo en el próximo bar. 

Fue otra primavera 
que la llevó, 
sus ojos que decían 
"nunca fui yo" 
esta vez, no esperé 
y disparé a sangre fría. 

Yo la maté porque era mía, 
no soportaba otro adiós; 
no hubo testigos ni un cuerpo en un callejón 
yo la maté en mi corazón. 

Ahora que ya no está 
no romperá mi corazón; 
ya no podré besar 
otros labios nunca más. 
Nunca confíes en 
dos ojos lastimados, 
maldito el amor 
da un golpe bajo y se va. 

Alguien quite esta nube 
que hay sobre mí, 
la lluvia abre heridas 
que no pedí; 
quiero arrancar este puñal 
y besarlo a sangre fría. 

Yo la maté porque era mía, 
no soportaba otro adiós; 
no hubo testigos ni un cuerpo en un callejón 
yo la maté en mi corazón. 

Yo la maté porque era mía, 
no la dejé decir adiós; 
pero el disparo nos mató a los dos 
y ya no queda corazón.


domingo, 26 de mayo de 2013

La de "El Taxista siniestro"

Dejo el trabajo a las 22:30. Sin tiempo de nada, porque el bus sale a las 23:00. La valija heroicamente preparada desde las dos de la tarde, apenas tiempo de refrescarme. Antes, llamo un taxi. "Sí, necesito un taxi en tal dirección." La respuesta me sorprende... "¿Lo necesita muy urgente?". Pienso... "Y si uno pide un taxi habiendo servicio de ómnibus...", loco, sacá vos las cuentas. "Ok, le mando uno." Entro al baño. Volando. Salgo del baño. Me visto. Tiempo récord. Agarro la valija, la mochila, y salgo a la vereda. 22:47. El taxi no aparece. 22:50. Llega. "A la terminal", le dijo, sin que la valija toque el asiento. "Aah bueno, porque pensé que nos íbamos de joda". Mi silencio debió decirle algo pero la estúpida sonrisa no se le iba. -

- "Je, no. Es que tengo que viajar y salgo a las once." .

-"Ah, vamos a tratar de llegar".

Diez minutos, una avenida plagada de semáforos en una total falta de coordinación, y encima un taxista que se cree Arjona y con ganas de hablar.  Me cuenta historias.
- "Y entonces dijo... bla bla bla. pero usted sabe que se encontró con otra tipa..."
Quedo rojo. Azul.

- "Ah, no, uno trabajando en ésto ve de todo. La canción de Arjona es un poroto. Fíjese que el otro día..."

Yo no lo aguanto. Miro el reloj. Maldigo lo lento que va. Maldigo los semáforos. Loco... CALLATE Y MANEJÁ!. A falta de seis cuadras para llegar a la terminal, veo mi ómnibus que se va. Todo perdido. El tipo sigue hablando. No te puedo creer. Sigue como si nada. A pesar que vio tan bien como yo que perdí el ómnibus. Me quedo callado. Llegamos a la terminal. Pago. Ni bien se va... subo en otro taxi. "¿Adónde lo llevo?".

A casa por favor.

Nada más que decir.

domingo, 19 de mayo de 2013

La de "Diario de una idiotez". Cuando la Niebla se torna en Lluvia.

Llegan los últimos días de mayo. Si bien no vivimos un frío invernal, el clima te lo hace sentir. Hoy no me sentí muy a gusto para manejar. El cielo gris, hace días está gris. Fiel reflejo del alma que también siente que un capítulo de la vida debe cerrarse, finalizar, como este mes, para dar paso a una temporada muy dura, muy fría. Me decidí a caminar. Poca gente en las calles. Para llegar al instituto debo pasar por una pintoresca avenida, con dos plazas, iglesias, estaciones de policía y una escuela. También a cincuenta metros de un liceo. Oigo mis pasos sonar en la acera húmeda. La neblina matinal se disipa, pero la humedad se siente aún. Está lloviznando. No caen gotas, no. Sino que son pequeñísimas gotitas que vuelan al compás del viento. Llego a la plaza. Enfrente está la Quinta Seccional de Policía. Al lado, la Escuela Nº 5. No hay casi niños en la plaza, pues hace ya un par de horas entraron a clase. Hay, sin embargo, muchos estudiantes de secundaria, que escapados o esperando a entrar en el siguiente turno, esperan conversando en la plaza,  sentados en los bancos. Me llama la atención una parejita. Dos muchachos. No deben tener más de 17 años. Él habla. Ahora habla ella. Se abrazan. Súbito... el viento del sur golpea. Me parece que se lleva todo el entorno consigo. Cuando llego adonde están, en el refugio de la parada de ómnibus... ellos ya no están. De hecho, todo cambió. Es otro lugar. Otra zona. Otra parada. En el lugar del muchacho estoy yo. Me miro en el reflejo de un charco de agua, y nuevamente... mis canas no están. Tampoco tengo arruguitas. Mi cara es la que tenía 14 años atrás. Levanto la vista... y ahí está ella. Quien fuera hasta este día mi amiga de todas las horas. Mi mejor amiga. Paula. La había conocido cinco años atrás. Nos había presentado una amiga que teníamos en común. Era de esas personas con quienes congeniás enseguida. Muy bonita, por cierto. Si fuéramos a numerar, ella era un 9, yo un simple 4. Nuestra amistad había florecido tanto, que a pesar de vivir lejos no pasábamos un día sin hablarnos. No, no había Internet todavía. No todo el mundo tenía una computadora. Pero había cartas, teléfonos, y ella tenía un empleo por el que tenía que viajar casi a diario. Yo iba a verla casi todos los días. Cuando podía. Me encantaba pasar tiempo con ella. No miento cuando digo que hubiera hecho cualquier cosa por ella de tanto que la quería. Quiero pensar, o creer, que el sentimiento era mutuo. Nos entendíamos con sólo un gesto, sólo una mirada bastaba para preguntar o contestar algo. Pero como suele pasar con las relaciones platónicas, a veces dejan de serlo. Un día, suena el teléfono:
-"Hola!"
-"Holaa! Paula! ¿Cómo estás?"
-"Bien. Mirá que hoy me quedo, no vuelvo a la tarde."
-"Buenísimo! Porque íbamos a salir con los chiquilines y estaría genial que fueras. ¿Te voy a buscar?"
-"Sí, bárbaro. Me quedo en lo de la abuela de Míriam. Como a las siete está bien."
(Espectacular. A 150 metros de casa. O sea, de casa de mis padres. Vivía con ellos.)
-"Bárbaro."
-"Sabés que me enteré de algo? Me contaron que Laura gusta tuyo."
Laura. Amiga entrañable de mi hermana. Yo no la soportaba. Aparte tenía una cuenta que cobrarme.
-"Ah sí?, no sabía"
-"Mirá, estuve pensando y podemos hacerle una broma. ¿Viste que está diciendo que vos y yo somos novios?, bueno, cuando estemos juntos, podemos hacer como que somos novios a ver qué cara pone, ¿qué te parece?"
Mi corazoncito latía a mil. Paula, mi mejor amiga, por quien yo empezaba a derretirme.... bueno, sacá vos las cuentas.
En fin. Acepté.
Llegó la tarde. Salimos. Pizza en La Nevada. Nos sentamos juntos, como siempre. Conversamos, como siempre. Pero Paula me tocaba más de la cuenta... como nunca. Me acomodaba el cuello de la camisa. Me acomodaba el pelo. Cosa que jamás dejé a nadie hacer. Me peinó a "su gusto".
-"Ahora sí, me gustás en serio.". Esas palabras se me grabaron a fuego. Todavía las oigo, con su acento.  En una me pregunta la hora. Cuando voy a decírsela, me toma de la mano y me saca el reloj. Vi de reojo la mirada fulminante de Laura, cómo se codeaba con mi hermana ante el "sacrilegio" cometido. Miró la hora, volvíó a tomar mi mano y acomodó el pesado reloj en ella.
Vivimos muchas otras anécdotas, hasta que llegó del día de definir las cosas. ¿Qué éramos? ¿Amigos? ¿Novios? ¿Qué?. Acordamos hablar esa tarde-noche. Ya no recuerdo la fecha. Tal vez el hecho ya no duela tanto. Mis padres me aleccionaron antes sobre qué decir y cómo decirlo. Pero no te olvides de algo: Esto es el diario de una idiotez. Sí. En el trayecto, cambié todo. Mis miedos e inseguridades me ganaron. Sí le dije todo lo que sentía, lo cual estoicamente escuchó en silencio. Se me fue la mano en un calificativo en especial. No reaccionó. Finalicé con un -"Paula por favor, entendeme que esto no es una declaración.." A lo cual me cortó, "No, te entiendo bien. Me estás abriendo tu corazón.".  ¿Cómo no te iba a querer, si sabías lo que estaba pensando antes que siquiera lo dijera?.  Parece mentira que fue la primera gran idiotez de mi vida. Le pedí que dejáramos de vernos un tiempo, para aclarar mis ideas. Tres meses fue lo que pedí. Me dio más de trece años, y aún no hemos vuelto a hablar. Tal vez fue que elegantemente comentó entre sus amigos cosas que yo había dicho esa noche. Tal vez fue la humillación a la que me sometieron algunos de esos "amigos", idiotas que ven en la desdicha ajena una oportunidad de sentirse menos miserables. O la simple envidia de ver una amistad florecer en otro tipo de relación lleva a buscar arruinarla por todos los medios posibles. No sé. Pasaron años desde aquella noche. Tiempo después me enteré que Paula fue a verme junto con Míriam. Yo no estaba en casa. Pero me enteré años después de su visita. Mis padres jamás me lo dijeron. Yo tampoco la busqué. Pasaron años, y si bien olvidé la fecha, la hora exacta; las palabras siguen sonando en mi cabeza como si fuera aquella noche. Las emociones también. Hoy estoy casado, ella también. Mucho tiempo pasó, y si bien coincidimos en lugares, no hemos vuelto a hablar. ¿Orgullo? Puede ser. Aunque me inclino por estupidez. De mi parte al menos. Lo que creo que es una lágrima por el recuerdo resulta ser una gota por la llovizna. El paraguas no sirve de nada. La seco y continúo. Ya soy el mismo de hoy. En quince minutos tengo que llegar a una clase. ¿Qué cosa, no? ¡Cuántas cosas se reviven en un momento, cuando la niebla se torna en lluvia!.