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sábado, 9 de enero de 2010

Carta: Confesión de un cyber-infiel



Querido Google: Cuando apareciste en mi vida, no eras conocido ni apoyado. Tu sencillo portal de rápida carga me pareció ideal para ponerte de página de inicio en las muchas computadoras que arreglaba o nuevas que vendía la empresa en la que trabajaba. Acordate que acá nos conectábamos por módem, y la banda ancha era un sueño solamente. Pero te apoyé, yo y millones más en el mundo. Creciste y empezaste a dar servicios y prometer cosas. Me prometiste algo que siempre había querido: un espacio para expresarme y dar rienda suelta a lo que pasaba por mi cabeza. No sólo me diste ésto, sino más, una lista de 10 personas ya (Ver en "seguidores") que cada vez que escribo algo, lo leen. Algunos se ríen, otros se lamentan de lo mal que vamos (ojo, yo no represento ni la millonésima parte del país) y otros se entretienen dos minutos, pero en fin, los considero amigos, aunque no compartamos un almuerzo, cena (les saldría carísimo conmigo) ni un mate siquiera. No sólo eso, querido Google, sino que además hiciste un acuerdo conmigo, pondrías publicidad en este espacio y me pagarías comisión por eso (Google AdSense, fui reprochado por Pablito en comentario anterior). Como lo único que quería era expresarme, acepté sin poner mucho cuidado en la letra chica. Y el pago no aparecía. Varios sitios que diseñé mostraron tu publicidad, varias empresas, inmobiliarias, contadurías, hasta una peluquería, yo mismo la mostraba. Y el pago no aparecía. Mucha gente visitaba las páginas que afanoso creaba en un oscuro (era de noche, siempre lo hago de noche) estudio en horas de ... la noche. Y el pago no aparecía. La situación económica mundial cambió, hay crisis. Google, somos amigos, no tenés que explicármelo, soy uruguayo. Nuestra vida es una crisis económica. Y el pago no aparecía. Por todo esto, Google, tengo que confesarte que te fui, y te soy, y te seguiré siendo infiel. No es algo de la noche a la mañana, pero nuestra "relación" comercial se desgastó, ya no siento el mismo amor por vos. Sí, hay otro sitio entre nosotros. Perdoname, Google, pero es así. Y lo peor, no me siento ni arrepentido ni culpable. No, Google, no me paso clickeando publicidades estúpidas para ganar un dólar a la semana como Raúl, no Google. Esto es más serio, es con un competidor. No es algo como con Coguan. Sí, ya sé que recién está empezando, pero vos también fuiste chico un día, Google, como cuando te conocí. ¿Te acordás que en aquel entonces el competidor de Micro$oft era Yahoo!? ¿Y cómo se hablaba de "que lo hicieron dos gurisitos de 16 años" y de "cómo se llenaron de plata"?. Vos eras chiquito en aquel tiempo. Y yo apoyándote Google. Y entonces apareció él. Se llama Exponsor.





Él dice que no es como vos. Él me promete lo que vos no me das (¡plata! ja ja ja). Él no depende del humor variable de un visitante, o de si me visitan o no. Él me ofrece un pago fijo de 30 mangos por mes!, por darle permiso de usar mi espacio (ése que vos me diste), en vez de los 100 que vos ofrecés y nunca pagás. No Google, no es así la cosa. Estamos en crisis. Nuestra relación está muy desgastada. Ya no te amo tanto. Si estás de acuerdo en seguir así, yo con vos, y yo con él, bárbaro. Pero si me das a elegir entre él y vos, lo elijo a él. Sólo quería confesártelo Google, que supieras que te soy infiel. No estoy arrepentido, ni siento pesar, debe ser que ya no te amo tanto.
Sólo quería que vos y todos los amigos que frecuentan este blog también lo sepan. Para que si se sienten tan defraudados como yo de tu indiferencia, también te sean infieles. Sí Google, estoy promoviendo tus "guampas", que ellos también te sean infieles.


1 comentario:

Bló! dijo...

Si ganás más de 0.50 dólares por mes, cerramos Bló!


:)